La Divina Misericordia ocupa un lugar central en las revelaciones que Jesucristo transmitió a santa Faustina Kowalska en el siglo XX. A través de Sus palabras, el Señor quiso recordar a la humanidad una verdad fundamental: Dios es infinitamente misericordioso y desea que todas las almas se acerquen a Él con confianza.
Entre los numerosos mensajes de Jesús que santa Faustina recogió en su Diario: la Divina Misericordia en mi alma, encontramos uno especialmente significativo: Jesús desea ser conocido como Rey de Misericordia.
No se trata únicamente de un título. Esta revelación está estrechamente relacionada con el deseo de Jesucristo de que las personas conozcan Su Misericordia, abandonen el miedo y confíen plenamente en Su Bondad y Amor por todas las almas, sin excepción.
La Misericordia, el principal atributo de Dios
Santa Faustina comprendió, a través de sus experiencias espirituales y de las revelaciones que recibió de Jesús, la importancia fundamental de la Misericordia de Dios.
En su Diario, la religiosa polaca afirma que la Misericordia es el atributo más grande de Dios y que corona todas Sus obras.
Esta certeza tiene una consecuencia especialmente importante: ninguna persona queda excluida del deseo de Dios de salvarla.
Por eso, uno de los mensajes más repetidos por Jesucristo en las revelaciones a santa Faustina Kowalska es la invitación a acercarse a Él sin miedo. Incluso cuando una persona reconozca la gravedad de sus pecados y su propia miseria, el Señor no quiere que se aleje de Él por desesperanza.
Al contrario, la respuesta que propone es la confianza en Dios.
Jesús quiere ser conocido como Rey de Misericordia
Santa Faustina dejó constancia en su Diario de una de las revelaciones que mejor expresa este deseo de Jesucristo:
«Nadie puede negar que Dios es infinitamente misericordioso; Él desea que todos lo sepan; antes de volver como Juez, desea que las almas lo conozcan como Rey de Misericordia» (Diario, 378).
Estas palabras permiten comprender mejor el sentido del mensaje que Jesús quiso transmitir a través de santa Faustina.
El Señor desea que la humanidad conozca primero Su Misericordia. Antes del encuentro definitivo con Él como Juez, quiere que las almas descubran Su Compasión y aprendan a acudir a Él con confianza.
Por eso, la devoción a la Divina Misericordia no puede reducirse a determinadas oraciones o prácticas devocionales. En su centro se encuentra una verdad mucho más profunda: Dios quiere que confiemos en Su Misericordia y que acudamos a Él con la certeza de que Su Amor y Bondad son más grandes que nuestra miseria.
La confianza es la respuesta a la Misericordia de Dios
Si Jesús desea ser reconocido como Rey de Misericordia, la respuesta que espera de las almas es la confianza en Él.
Santa Faustina recibió varias revelaciones del Señor relacionadas con esta actitud. En su Diario aparece de manera recurrente la invitación a no tener miedo de acercarse a Jesús.
La confianza no significa ignorar nuestros errores ni restar importancia al pecado. Significa reconocer nuestra necesidad de Dios y acudir a Él sabiendo que Su Misericordia es capaz de transformar incluso las situaciones que, desde una perspectiva humana, parecen no tener solución.
Esta confianza en Dios constituye uno de los pilares fundamentales del mensaje de la Divina Misericordia.
Un mensaje dirigido a toda la humanidad
Las revelaciones de Jesucristo a santa Faustina Kowalska no estaban destinadas únicamente a la religiosa polaca ni a un pequeño grupo de personas. El Señor quiso que hablara al mundo entero de Su Misericordia.
La misión confiada a santa Faustina tenía precisamente ese propósito: dar a conocer que Dios ama a todas las almas y que ninguna debe permanecer alejada de Él por miedo o desesperanza.
La Imagen de Jesús Misericordioso, la oración de la Coronilla, la Hora de la Misericordia, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Divulgación del culto forman parte de este gran mensaje, pero todas estas formas de devoción conducen hacia una misma realidad: la confianza en la Misericordia de Dios.
Por eso, reconocer a Jesús como Rey de Misericordia implica también aprender a mirar nuestra propia vida desde la certeza de que Su Amor siempre nos precede y nos invita a volver a Él.
Conocer la Divina Misericordia para vivirla con confianza
El mensaje que Jesucristo transmitió a santa Faustina Kowalska sigue estando vigente en la actualidad. En medio de las preocupaciones, los sufrimientos y las dificultades de la vida, Sus palabras nos recuerdan que Dios no quiere que nos alejemos de Él, sino que acudamos a Su Corazón con confianza.
Jesús quiere ser conocido como Rey de Misericordia porque desea que descubramos que Su Compasión no está reservada para quienes se consideran perfectos. Su Misericordia se ofrece a todos y nos invita a acercarnos a Él con humildad y confianza.
Profundizar en las revelaciones de Jesucristo a santa Faustina permite descubrir la riqueza del gran mensaje de la Divina Misericordia y comprender mejor cómo llevarlo a la vida cotidiana.
En Las claves de la Divina Misericordia analizo e interpreto algunos de los principales pasajes del Diario de santa Faustina Kowalska para ayudarte a comprender el mensaje que Jesús quiso transmitir a través de la religiosa polaca y descubrir Sus enseñanzas fundamentales sobre la Misericordia de Dios.
