Cuando hablamos de las formas de devoción a la Divina Misericordia, solemos pensar en la Imagen de Jesús Misericordioso, la Fiesta de la Divina Misericordia, la oración de la Coronilla y la Hora de la Misericordia. Sin embargo, hay una quinta forma de devoción que Jesús le reveló a Santa Faustina Kowalska y que es fundamental para su mensaje: la divulgación de la devoción a la Divina Misericordia.
A pesar de que la divulgación es menos conocida, es importante destacar que Jesús le encomendó a santa Faustina la misión de escribir sobre Su Misericordia, proclamándola al mundo entero, implorando también la gracia para que todas las almas adoren la Misericordia de Dios.
Además, el Señor le pidió a santa Faustina que luchara por la salvación de las almas, invitándolas a confiar en Su Misericordia.
¿Quién puede divulgar la devoción a la Divina Misericordia?
Quizás te estés preguntando quién puede divulgar la devoción a la Divina Misericordia. La respuesta es clara: cualquier persona puede hacerlo.
¿No te parece asombroso? Jesús no limitó esta forma de devoción a la misión de santa Faustina sino que quiso involucrar a todos los seres humanos en la tarea de difundir la devoción a Su Misericordia.
Esto significa que cada persona, sin importar su estado de vida, puede ser un instrumento para llevar la Misericordia, la Bondad y el Amor de Dios a los demás. La divulgación puede realizarse de múltiples maneras: compartiendo el mensaje de la Divina Misericordia en conversaciones, a través de libros y redes sociales, promoviendo el rezo de la oración de la Coronilla, explicando el significado de la Imagen de Jesús Misericordioso o incluso simplemente con el propio testimonio de vida, basado en una confianza plena en la Misericordia y Bondad de Dios.
Las promesas de Jesucristo para quienes divulguen la devoción a la Divina Misericordia
Jesucristo vinculó importantes promesas para quienes propaguen la devoción a la Divina Misericordia:
«A las almas que propagan la devoción a Mi misericordia, las protejo durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador misericordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa fuera de Mi misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la Fuente de la Misericordia, porque no la alcanzará la justicia» (Diario, 1075).
Estas promesas de Jesús reflejan el profundo Amor que el Señor tiene por las almas que, con humildad y fervor, le ayudan a expandir Su mensaje.
Cómo convertirte en un apóstol de la Divina Misericordia
Si alguna vez te has preguntado cómo puedes contribuir al plan de Dios, la respuesta es simple: sé un apóstol de Su Divina Misericordia.
En mi libro Las claves de la Divina Misericordia, profundizo en los principales mensajes de la Misericordia de Dios para que tú también puedas ser un apóstol de esta devoción transformadora, conociendo los detalles para realizar correctamente la divulgación de la devoción a la Divina Misericordia. Si aún no has leído el libro, te invito a descubrir en sus páginas las enseñanzas que Jesús le reveló a Santa Faustina y cómo pueden impactar tu vida y la de quienes te rodean.
Jesús sigue esperando que Su mensaje llegue a más almas. ¿Serás tú quien lo lleve al mundo?
